
El dermatólogo debe estudiar cuidadosamente cada caso antes de recetar un jabón: depende de la acción que se quiere lograr con el mismo y del tipo de tratamiento que va a realizar el paciente.
Ante una persona con piel seborreica, irritable y sensible; no se indicará un jabón muy agresivo como el de azufre y quizás sí uno de glicerina suave. Ante un acné en tratamiento no se indicará un jabón pulidor ya que podría generar más irritación.
Hay un tipo de jabón para cada etapa de la vida, para cada piel y para cada situación. Estos son algunos ejemplos a la hora de elegir un jabón adecuado para ti.
Aceite de almendras: Es depurativo y refrescante.
Aceite de palma de coco: limpia y suaviza la piel.
Aceite de oliva: Hidrata por completo.
Guaraná y frutas rojas: Revitaliza la piel.
Arcilla y palta: Trata las pieles grasas.
Avena: Desinfecta y nutre.
Durazno: Elimina las células muertas, especial para pieles grasas.
Caléndula: Se recomienda para eccemas y erupciones en la piel.
Germen de trigo: Da elasticidad.
Glicerina: Calma irritaciones y desinflama.
Manzanilla: Ideal para pieles sensibles.
Rosa mosqueta: Reconstituyente y anti arrugas.
Rosa: Evita irritaciones.






